La segunda transición energética: gestionar mejor la energía producida
Ya no se trata de generar más energía renovable, sino de aprender a gestionarla mejor
Durante las últimas semanas, muchos consumidores han vuelto a fijarse en su factura eléctrica. La recuperación del IVA al 21% y del Impuesto Especial sobre la Electricidad ha provocado un aumento del importe final que aparecerá en numerosos recibos, incluso aunque las tarifas eléctricas contratadas no hayan cambiado.
Sin embargo, mientras gran parte de la conversación se centra en la factura del mes, el mercado energético está experimentando una transformación mucho más profunda y trascendente.
España está entrando en una nueva fase de transición energética.
Y el gran desafío ya no es producir más energía renovable. El verdadero reto es aprender a gestionarla.
Un sistema cada vez más renovable
Los datos del mercado eléctrico muestran con claridad la velocidad a la que está cambiando nuestro sistema energético.
Durante mayo, las energías renovables generaron el 63% de toda la electricidad producida en España. La energía fotovoltaica volvió a liderar el mix energético nacional con un 29,6% de la generación, seguida de la energía eólica (15%) y la hidráulica (13,6%).
Hace apenas unos años, alcanzar estos niveles de producción renovable parecía un objetivo ambicioso. Hoy es una realidad.
Y regiones como Extremadura están desempeñando un papel fundamental en este proceso gracias a su capacidad para atraer inversión y desarrollar nuevos proyectos solares.
La transición energética avanza, y precisamente por eso comienzan a aparecer nuevos desafíos.
Cuando producir más deja de ser suficiente
Tradicionalmente, el debate energético giraba en torno a una pregunta muy sencilla:
¿Cómo generamos más energía?
Hoy la pregunta empieza a ser otra:
¿Qué hacemos con toda la energía que ya estamos produciendo?
Los datos del mercado diario ofrecen una pista muy interesante.
Durante mayo, el precio medio del mercado eléctrico (OMIE) se situó en 54 €/MWh. Sin embargo, detrás de esa cifra media se esconde una realidad mucho más compleja.
Mientras algunas horas centrales del día registraron precios cercanos a los 2 o 3 €/MWh, durante las horas nocturnas los precios superaron los 70 €/MWh.
La diferencia entre unas horas y otras sigue aumentando.
Y eso nos está enviando un mensaje muy claro: no falta energía, lo que falta es capacidad para aprovecharla cuando está disponible.
La paradoja de las renovables
A simple vista, podría parecer lógico pensar que cuantas más renovables se instalan, más baratos deberían ser los precios de la energía.
Y, en parte, así ocurre.
La producción solar masiva está empujando los precios a niveles históricamente bajos durante determinadas horas del día.
Pero existe una paradoja que cada vez resulta más evidente.
España está empezando a producir más energía renovable de la que el sistema puede absorber en determinados momentos.
De hecho, diversos análisis del sector indican que actualmente se está desperdiciando mucha más energía renovable que hace apenas un año debido a las limitaciones existentes para integrarla completamente en la red eléctrica.
Es una situación que habría parecido imposible hace solo una década.
Durante años nos preocupó no tener suficiente energía. Ahora estamos comenzando a preocuparnos por cómo aprovechar toda la que ya somos capaces de generar.
La segunda transición energética
La primera fase de la transición energética estuvo marcada por la construcción de nuevas instalaciones renovables: más parques solares, más parques eólicos, más generación limpia.
Y los resultados están a la vista.
Pero la siguiente etapa será diferente.
La segunda transición energética estará marcada por conceptos mucho menos visibles, aunque igual de importantes:
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Almacenamiento energético.
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Baterías.
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Redes inteligentes.
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Digitalización.
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Flexibilidad del consumo.
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Gestión eficiente de la demanda.
En otras palabras, el futuro del mercado energético dependerá menos de cuántos megavatios instalemos y más de nuestra capacidad para utilizarlos de forma inteligente.
No se trata únicamente de producir energía.
Se trata de gestionarla.
El papel de las redes y el almacenamiento
Las señales son cada vez más claras.
Mientras la generación renovable sigue creciendo, las inversiones comienzan a dirigirse hacia infraestructuras que permitan aprovechar mejor esa energía.
Las redes eléctricas, las interconexiones internacionales y los sistemas de almacenamiento están llamados a convertirse en protagonistas de los próximos años.
No es casualidad que mercados más avanzados estén apostando cada vez más por proyectos que combinan energía solar y almacenamiento.
La razón es sencilla.
La energía renovable es abundante.
El desafío consiste en disponer de ella cuando realmente se necesita.
¿Qué significa esto para Extremadura?
Para Extremadura, esta nueva etapa representa una enorme oportunidad.
Nuestra región se ha consolidado como uno de los territorios más atractivos para el desarrollo de proyectos renovables, especialmente fotovoltaicos.
Pero si queremos aprovechar todo el potencial de esta transformación, será necesario seguir avanzando en infraestructuras, redes, almacenamiento y digitalización.
Porque el liderazgo energético del futuro no dependerá únicamente de producir electricidad.
Dependerá de gestionar mejor los recursos disponibles.
Y eso abre nuevas oportunidades para empresas, explotaciones agrarias, industrias y consumidores que quieran tomar mejores decisiones energéticas.
Más allá de la factura
La actualidad energética de este mes ha estado marcada por la vuelta de algunos impuestos que impactan directamente en las facturas.
Pero probablemente la noticia más importante esté ocurriendo lejos del contador.
España está entrando en una nueva fase de su desarrollo energético.
Una fase en la que la generación renovable seguirá creciendo, pero en la que el éxito dependerá de algo mucho más complejo: saber almacenar, distribuir y aprovechar esa energía de forma eficiente.
Porque la próxima gran revolución energética no será producir más.
Será gestionar mejor.