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No mires solo el precio de la luz: revisa tu potencia, analiza las tarifas y genera tu propia energía

El mercado energético entra en una nueva fase de incertidumbre

El final del verano vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que ya conocemos: el mercado energético puede cambiar rápidamente y las decisiones que tomamos hoy no necesariamente serán las más adecuadas dentro de unos meses.

Con la generación fotovoltaica tendiendo a disminuir y una mayor presencia del gas en el mix de generación, aumenta la posibilidad de que volvamos a encontrarnos con episodios de precios elevados en el mercado eléctrico, con picos que podrían alcanzar los 200-250 €/MWh.

Mientras tanto, el precio mayorista del gas se sitúa en torno a los 67 €/MWh, un nivel que también condiciona la evolución del mercado eléctrico cuando aumenta el peso de esta tecnología en la generación.

Menos renovables, más presión sobre el precio

Durante los meses de mayor producción solar, la generación fotovoltaica contribuye a contener los precios en determinadas horas.

Pero a medida que avanza el año y disminuye esa producción, el gas puede recuperar protagonismo en la generación eléctrica. Y cuando esto ocurre, el coste del gas vuelve a tener una influencia directa sobre el precio de la electricidad.

Por eso, el escenario que tenemos por delante vuelve a estar marcado por la incertidumbre.

¿Fijo o indexado?

En este contexto, las opciones tradicionales presentan también sus propias dificultades.

Los precios fijos actuales pueden resultar poco atractivos, mientras que los contratos indexados permiten aprovechar mejor determinados momentos del mercado, pero obligan a asumir una mayor variabilidad en el coste de la energía.

Por eso empiezan a ganar interés las soluciones mixtas, capaces de combinar estabilidad y flexibilidad, que comentaremos mas abajo

También habrá que estar atentos a las medidas del Gobierno

A este escenario de mercado se suman las posibles medidas que puedan adoptarse para aliviar el coste energético.

Entre las actuaciones que se están planteando aparecen posibles reducciones del IVA, del Impuesto Eléctrico y de determinados impuestos sobre hidrocarburos, además de medidas de apoyo directo.

En el caso de los combustibles fósiles, estas medidas podrían traducirse en una reducción de varios céntimos por litro.

Son cuestiones que habrá que seguir de cerca, porque cualquier cambio fiscal puede modificar nuevamente el escenario de costes para empresas y consumidores.

La clave: adaptar la decisión al momento del mercado

Quizá la principal conclusión de este escenario sea que ya no basta con buscar simplemente "la tarifa más barata".

Cuando el mercado cambia, también tienen que cambiar las estrategias.

Una solución fija puede aportar tranquilidad, pero puede tener un coste elevado. Una solución indexada puede ofrecer oportunidades, pero exige asumir mayor incertidumbre. Y una solución mixta puede ser interesante cuando buscamos combinar ambas características.

En ETB creemos que ahí está precisamente el valor del asesoramiento:

No se trata de elegir siempre el mismo tipo de contrato, sino de buscar la solución que responda a lo que exige cada momento del mercado y a las necesidades de cada cliente.

Porque la energía cambia. Y la forma de gestionarla también debería cambiar con ella.


La energía se está volviendo más compleja. Gestionarla bien empieza por entender qué estamos pagando y cuánto dependemos del sistema.

Todas estas informaciones han vuelto a poner sobre la mesa una realidad que afecta directamente a hogares y empresas: el precio de la energía no depende únicamente del coste del kilovatio hora y nuestra dependencia de la red eléctrica puede hacerse especialmente visible cuando aumenta la demanda.

Por eso, hay opciones sencillas que merece la pena empezar a plantearse:

1. Revisa tu potencia: una oferta barata no siempre significa una factura barata

Cuando buscamos una nueva tarifa eléctrica, es fácil fijarse en el precio del kWh.

Pero la factura tiene otros componentes y, entre ellos, la potencia contratada puede tener un peso importante.

Una potencia superior a la que realmente necesitamos significa pagar más todos los meses, aunque nuestro consumo de energía sea reducido.

Por eso, antes de cambiar de compañía atraídos por una oferta aparentemente más barata, conviene hacerse una pregunta:

¿Estoy comparando realmente el coste de la energía o solo el precio del kWh?

Revisar la potencia contratada, analizar nuestros hábitos de consumo y comparar el coste completo de la factura puede descubrir ahorros que no aparecen en las ofertas comerciales.

No compares únicamente tarifas. Compara lo que realmente vas a pagar.


2. Genera parte de la energía que consumes

La otra noticia nos lleva en una dirección diferente, pero relacionada.

Los episodios de calor extremo están poniendo a prueba los sistemas eléctricos europeos. Cuando aumenta la demanda de electricidad para refrigeración mientras determinadas fuentes de generación tienen menor disponibilidad, el sistema se tensiona y los precios pueden reaccionar.

No significa que vayamos a quedarnos sin electricidad.

Significa que depender exclusivamente de la energía que compramos a la red nos deja completamente expuestos a lo que ocurra en ella.

Y aquí aparece una segunda decisión que cada vez tiene más sentido:

empezar a generar parte de nuestra propia energía.

Autoconsumo solar, comunidades energéticas, sistemas de almacenamiento o soluciones que permitan aprovechar mejor la energía generada son herramientas que pueden reducir nuestra dependencia y darnos mayor capacidad de decisión.

No hace falta hacerlo todo de golpe.

Pero sí empezar a preguntarnos:

¿Cuánta de la energía que consumo podría generar yo mismo?


Una alternativa: combinar fijo y variable

Entre las opciones que estamos analizando con nuestros analistas y proveedores, se encuentran productos como EVO Flex de MET, una solución que combina un precio fijo durante determinadas horas con un componente variable en otras franjas horarias.

La configuración de las franjas puede variar a lo largo del año, adaptándose al periodo en el que se encuentre el cliente.

Según las condiciones analizadas, para determinados suministros puede situarse alrededor de 0,097 €/kWh, mientras que en determinadas horas nocturnas de invierno la parte indexada podría moverse aproximadamente en el entorno de 0,10-0,12 €/kWh en P1 y P2.

La propuesta permite así mantener una mayor tranquilidad durante determinadas horas y, al mismo tiempo, aprovechar la flexibilidad que ofrece el mercado en otras.

Eso sí: las condiciones y precios de cualquier producto deben analizarse siempre en función del suministro concreto y del momento de contratación.

Conclusión práctica ETB: En el fono, se trata de depender menos.

Revisar la potencia, buscar tarifas adaptadas al momento del mercado y generar parte de nuestra energía parecen decisiones muy diferentes.

Pero tienen algo en común:

nos permiten recuperar cierto control sobre nuestra factura energética.

Porque la gestión energética ya no consiste únicamente en encontrar la tarifa más barata.

También consiste en saber qué necesitamos, qué estamos pagando y qué podemos producir por nosotros mismos.

Y ese cambio de mentalidad puede ser, precisamente, una de las mejores formas de prepararnos para la energía que viene.

Porque al fin y al cabo, se trata de pagar menos, y por ende, se trata de depender cada vez menos del mercado eléctrico.

Este artículo ha sido creado por Energía Tierra de Barros, con ayuda de IA